En el año 2011, tras asistir a la Oktoberfest de Múnich, quedamos prendados de la magnificencia de su organización como evento, su historia, el mantenimiento de la identidad y sus tradiciones, el trato de la gente y la forma en que la cerveza ocupa un lugar central: no como elemento de consumo, sino como símbolo de unión y convivencia.
Tras volver a Barcelona quisimos plasmar esa sensación que habíamos experimentado, pero no como una réplica, sino con aires mediterráneos y que nuestros paisanos pudieran vivir algo similar: la carpa, la tematización, la ambientación, los trajes tradicionales bávaros y la propia gastronomía y cerveza; elementos que decidimos mantener intactos.
Este enfoque refleja algo que Barcelona sabe hacer como ninguna otra ciudad: acoger lo ajeno con tanto cariño que acaba pareciendo propio.
Gastronomía, música, vestimenta, tradición consciente, cultura, pluralidad, inclusión, comunidad, himno compartido y ritmo bávaro son solo algunos de los valores y conceptos que desde Oktoberfest Barcelona queremos trasladar desde Múnich, -la región bávara que nos brinda esta tradición centenaria- hasta el corazón de nuestra ciudad.